Esta primavera (más maldita que nunca) ya se decidió por ser casi idéntica al veranito. Los días están full calurosos, el sol nos hace burlas hasta las ocho de la noche... y nuestros pobres animales están en casa esperando que lleguemos del trabajo con toda la energía del mundo para sacarlos a pasear y tomar el aire fresco que no tuvieron durante todo el día.

Hay osas que amo e ir al supermercado. Llámenme loca, pero me encanta ir. Especialmente aquí en Berlin, que tienen tanto producto nuevo, llamativo y atractivo que de pronto tan necesario en mi vida.

Así que parto con una idea que necesito, salgo de mi casa, llego al supermercado y de pronto todos los víveres que necesito son olvidados y reemplazados por brillantes cosas que no necesito, pero que deseo intensamente. Llego a la caja y lo que partió como una compra sencilla termina siendo una gran y costosa compra.

¿Esto les suena conocido?

Recuerdo que hace un tiempo atrás escribí un post acerca de por qué era tonto secar la loza después de lavarla, que es una pérdida de tiempo porque, al fin y al cabo, esperas un par de horas y todo se seca solo ¿cierto?

No se preocupen nerds, nada de eso ha cambiado; sigo pensando que secar la loza después de lavarla es algo que no va conmigo.

Pero últimamente es algo que me he visto hacer bastante. Sí, chocantes revelaciones. Lo sé.
No sé por qué, pero nunca había tomado mucho en cuenta las ensaladas listas. Siempre que llegaba a la sección refrigerada de las frutas y verduras, miraba hacia otro lado. "¿Para qué comprar ensaladas listas, si las puedo hacer yo?", me decía muchas veces. Pero esa opinión no tardó en cambiar.

Todo el mundo debería saber cómo pintar una pared. Pero yo nunca me había hecho la idea de pintar algo salvo los cuadritos que hago en óleo de vez en cuando...

Pintar en sí no es ninguna ciencia exacta. Vas a una ferretería y compras pintura. Si no sabes mucho (como yo) pide asesoría de un vendedor que ojalá de buena gana de explique cómo es el funcionamiento de cada pintura y qué es lo que necesitarás para llevar a cabo tu cometido.

La decisión de irte a vivir con tu pareja es algo que, definitivamente, cambia la vida de ambos. Ahora todas las decisiones son de a dos: ¿Qué plumón compramos? Hay que llamar al gásfiter, ¿lo llamas tú o yo? ¿Hagamos la lista del super?, y así hay miles de cosas en la vida en pareja que se deciden entre dos...

Cuando organizas un carrete en casa, lo peor no siempre es la montaña de loza sino que muchas veces son los olores que sobreviven al post carrete lo que llega a ser, incluso, más molesto. Al día siguiente el ambiente queda impregnado con olor a cigarro que mezclado con olor a comida y alcohol, lo cual sólo termina por aumentar lo mal que te sientes.

¿Cómo poder solucionar este problema? Mi primera idea fue atacar el inconveniente desde el origen. Mantener una corriente de aire apoyada con un ventilador parecía una buena idea, pero luego de un rato el ventilador se encargaba de esparcir las cenizas y la corriente mataba de frío a mis invitados.

Luego descubrí unos spray anti-tabaco en el supermercado, pero funcionaron muy poco. Luego de probar con todas las marcas me di cuenta que para poder opacar un poco el olor, debía echar bastante spray y el producto se gastaba muy rápido. Además, básicamente, cambiaba el olor que había por otro más agradable, pero no lo eliminaba.

Conversando con una amiga me comentó que había leído alguna vez que el vinagre podría eliminar hasta los olores más fuertes y que no dejabas la casa oliendo a ensalada. Hay dos formas de poder ocupar las bondades del vinagre blanco, yo he probado sólo la segunda con resultados bastante buenos. Dice así:

Pon a calentar una olla con agua y cuando comience a hervir añade un chorrito de vinagre blanco. Luego deja que la solución ebulla por unos diez minutos con la olla tapada y, finalmente, deja la olla en las habitaciones donde quieras eliminar el olor. Un poco más simple pero también muy efectivo, es untar un paño en vinagre blanco y luego paséate por toda la habitación. El olor a vinagre eliminará el olor por completo.

Otras soluciones que también podrían ayudar son colocar pequeños recipientes con café de grano en la habitación, también funciona con carbón. Estas son las soluciones caseras, aunque si tu problema te sobrepasa y estas dispuesto a invertir dinero, siempre existirán esas máquinas llamadas purificadores de aire, que pueden salvar tu olfato. O claro, puedes enviar a todos a fumar al patio y morirse de frío... siempre es una opción.

¿Han probado alguna de estas soluciones? ¿Funcionaron?
¿Nunca has lavado tu propia ropa o cuando lo hiciste fue un desastre? Piano, piano. Todo a su tiempo; antes de enseñarte cómo lavar, primero debes saber qué tienes que usar.

Te han dado una semana de vacaciones en la pega y es el momento de largarte. Ah, es ahí cuando recuerdas todas las cosas que dependen de ti en el hogar. ¿Te acuerdas de esas plantas que compraste cuando recién te fuiste a vivir por tu cuenta? Sí, esas plantas que casi se han muerto porque olvidas regarlas. Esas mismas. Si te vas una semana y nadie las cuida, esta vez sí que se van a morir. ¿Y qué hay de esa mascota que tanto quieres? Alguien debe alimentarla.

Entonces, ¿qué se hace? ¿Con quién dejas la casa ahora que no estarás presente?

Tranquilos, camaradas. Aquí hay un par de consejos a seguir para que tu hogar no se convierta en una zona de desastre luego de una semana de ausencia de tu parte.

Soy miedosa y lo confieso. Lo peor es que el miedo me consume de manera especial cuando debo quedarme sola en casa y enfrentar (o más bien huir) de mis más tontos miedos.

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