Amo a mi familia. Ahora estoy lejos por motivos de distnacia, pero antes venían a verme cada cierto tiempo y cuando lo hacían, siempre me ponía nerviosa (aunque sean muy relajados). Y esto es porque me gustaba que se sintieran bien atendidos, que comieran rico y que vieran que no vivo en la miseria (o al menos fingir que no es así).

Lo bueno es que ya con el tiempo he aprendido un par de cosas. Mis primeras veces fueron desastrosas, por eso querubines, entusiastas lectores de este sencillo blog, aquí les doy mis datos y consejos para cuando venga a visitarte la familia.

1. Que no cunda el pánico. Sea la familia de tu novia/o o la tuya, esto siempre debe tratarse desde un lado "familiar": es decir, confianza, buena onda y como algo ameno. Si piensas que ellos irán a juzgar tu hogar, estás acabado: te fijarás en todos los detalles, harás aseo cuatro veces, estarás nervioso toda la velada y sudarás como nunca. Y eso, querido mío, nunca es buena opción. ¿Solución? Estar relajado, aquí todos vienen a comer rico y pasar un buen rato, no a mirar la mancha en tu alfombra.

2. Ordenar lo justo y necesario. No te mates dejando tu departamento cien por ciento limpio e inmaculado. ¿Y esto porqué? Simple: si lo haces la primera vez, te verás obligado a hacerlo siempre. Presenta tu departamento tal y como es, pero un poco más limpio que de costumbre. ¿Qué ordenaremos entonces? Acomoda los cojines de los sillones, pasar paño de sacudir en los muebles y/o sacar ropa y zapatillas del living-comedor.

3. Música. De un ambiente con silencios incómodos o con los molestos ruidos de ciudad a una música de fondo hay un simple y gran paso. Con la distancia de pocos clicks podemos hacer un ambiente altamente grato para conversar y compartir un cafecito. ¡Y es más simple de lo que creen! Ingresen a Grooveshark y programen una lista de música con Astrud Gilberto, un buen jazz como los chilenos Nahuel Jazz Quartet, grupos como Holden o, mi favorita, Billie Holiday. Con eso serán unos campeones, y quizás consigan convertir un sencillo pan con mantequilla en un sofisticado bocado francés.

4. Ser buen anfitrión. Atienda bien a sus comensales, pero sin estar metido en la cocina o de aquí para allá todo el tiempo. Esto es un reto, pero se puede conseguir: adelantar lo que los invitados quieren, antes de que ellos lo pidan, pero sin perderse las conversaciones, chistes y anécdotas. Y este era el error que más cometí en mis primeras oportunidades: como quería que todo estuviese perfecto, me perdía de todo y ponía nerviosos a mis invitados. Mega mal. No lo haga.

5. Autoservicio. Como mi comedor es pequeño (solo caben cuatro personas sentadas) y mi familia es algo numerosa, debo hacer que toda comida sea para consumir de pie o sentado en el sillón. Así pues, me olvido de cualquier cosa que necesite cubiertos o que sea muy aparatosa. Lo que hago: pongo la mesa de comedor en una esquina y las sillas las reparto en el living. En la mesa pongo todo: tazas, cubiertos, servilletas, platos pequeños, tés, café, azúcar, pancitos, palta, mantequilla, etc. Al llegar aviso "oye, esto es autoservicio". Fin. No hay problemas. Cuando alguien quiere algo, va, se sirve y se vuelve a sentar en su puesto. De vez en cuando hay que traer más agua caliente. Nada más.

6. La forma más efectiva de hacer que la gente lo pase bien es que se relajen y entren en confianza. Al llegar nunca está demás decirles: "oye, ahí está el baño cualquier cosa" ó "siéntanse como en su casa". Comprobado, todos se relajan. Así, aunque sepan que no es su casa, hay un anfitrión relajado y buena onda.

7. El baño. Ah, ese tema. Podría escribir un libro acerca de los baños ajenos. Pero, como esta no es la ocasión, escribiré un par de cosas que usted debería hacer: todos sabemos que no hay nada peor que baño ajeno así que si podemos hacer más amena la ida de algún familiar o amigo, mucho mejor. Ten siempre en el baño de visitas alguno que otro desodorante ambiental, toalla limpia de mano, y chequea de vez en cuando si se necesita cambiar el papel higénico.

8. Si los días están más tibios, habilita la terraza (si es que tienes una) para quien quiera fumar o simplemente para hacer otro ambiente. Si la terraza es grande, quizás sería una buena idea hacer la reunión afuera, ¿no?

¡Y eso es todo amigos! Con el tiempo cada vez se perfecciona más este maravilloso arte de atender gente. Recuerda siempre agradecer la visita de todos, ahí quedarán como dioses.

¿Alguien quiere aportar con un consejo o con una vergonzosa anécdota?
¿Qué pasa cuando quieres pintar un muro de tu departamento, arreglar el piso, instalar una puerta o darle un nuevo look a tu hogar? Necesitas un maestro, ¿verdad? El problema radica en que, a veces, no tienes idea cómo encontrar uno.

Pues bien, no temas. Aquí algunos consejos que te ayudarán a resolver ese problema tan común.
12 Nov

Eliminando el mal olor

Categoría: Ropa
Carretear es bakán, ¿para qué andamos con cosas? 
Afuera, adentro, en la playa o en tu casa. Con poca gente o con mucha gente, siempre es divertido.

Pero parte de salir de juerga es saber que tu ropa quedará hedionda, sin excepción. Con olor a cigarro, con olor a asado, o con olor a sudor.

Y mientras todo se pueda lavar (como el pelo, poleras, jeans y calcetines) hay ciertas cosas que aun pueden salvarse sin mandarse a la tintorería: ¿Qué pasa con chaquetones, chaquetas de cuero y todo aquello que no debe meterse a la lavadora?
Trabajar en el hogar es una bendición. Y lo digo sin exagerar, porque luego de estar un par de años en una oficina, me di cuenta que es la mejor opción para mí. Hay unos que le gusta transportarse a su lugar de trabajo y tener un jefe, yo amo no tener que ir a ningún lado y ser mi propia jefaza.

Me gusta disponer de mi tiempo y tomarme dos horas para el almuerzo; así puedo cocinar y comer con tranquilidad, y hacer que mi vuelta a la segunda patita del día sea menos traumática. Me gusta poder hacer trámites cuando quiera, me gusta dormir siesta si tengo sueñito.

Creo que el único inconveniente que le he encontrado últimamente a trabajar desde mi departamento es el no moverme mucho. ¿Cómo es eso de no moverme?

La decisión de irte a vivir con tu pareja es algo que, definitivamente, cambia la vida de ambos. Ahora todas las decisiones son de a dos: ¿Qué plumón compramos? Hay que llamar al gásfiter, ¿lo llamas tú o yo? ¿Hagamos la lista del super?, y así hay miles de cosas en la vida en pareja que se deciden entre dos...

26 Mar

El señor termo

Categoría: Equipamiento
No tengo la más mínima idea de cuándo ni en qué circunstancias nació éste maravilloso y práctico invento. Para mí, el termo nació en la casa de mis abuelos en Valdivia, a la hora del té. Siempre éramos tanta gente en la mesa, que no era sólo un termo, si no, dos o fácilmente tres. Comprenderán que una humilde tetera no alcanza para una familia de completa de bestias vikingas hambrientas.

Hay osas que amo e ir al supermercado. Llámenme loca, pero me encanta ir. Especialmente aquí en Berlin, que tienen tanto producto nuevo, llamativo y atractivo que de pronto tan necesario en mi vida.

Así que parto con una idea que necesito, salgo de mi casa, llego al supermercado y de pronto todos los víveres que necesito son olvidados y reemplazados por brillantes cosas que no necesito, pero que deseo intensamente. Llego a la caja y lo que partió como una compra sencilla termina siendo una gran y costosa compra.

¿Esto les suena conocido?

06 Feb

Tendinitis

Categoría: Experiencias
Desde que entré a la universidad me he visto rodeada de compañeros con tendinitis o dolores musculares. Estudié Diseño Gráfico, y si bien en la carrera no hubo tantos casos de dolores de tendón en la muñeca, los casos más horribles se dieron ese año en que todos empezaron a tener sus prácticas laborales y primeros trabajos de medio tiempo.
Recuerdo que hace un tiempo atrás escribí un post acerca de por qué era tonto secar la loza después de lavarla, que es una pérdida de tiempo porque, al fin y al cabo, esperas un par de horas y todo se seca solo ¿cierto?

No se preocupen nerds, nada de eso ha cambiado; sigo pensando que secar la loza después de lavarla es algo que no va conmigo.

Pero últimamente es algo que me he visto hacer bastante. Sí, chocantes revelaciones. Lo sé.
Este es un post que nos pidieron que volviéramos a subir, es una colaboración de Lia Bucci.

La sucesión de hechos es más o menos así: empiezas a trabajar, te parece que tu sueldo es suficiente para vivir en forma independiente, sacas cuentas a la rápida, y te embarcas en la loca y apasionante aventura de vivir solo (o en pareja). El drama comienza cuando a los pocos meses te enfrentas a una realidad horrible: tu sueldo (o el de ambos) no alcanza para tanto como creías en un comienzo.

¿Qué hacer? ¿Cómo organizarse?
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