Siempre he sido bastante fanática de la repostería. Y como generalmente le saco pica a la gente de mi twitter con fotos de las cosas que preparo para otros, muchos me han pedido la receta de lo que horneo. Siendo la repostería algo relativamente fácil, relajante, al alcance de cualquier bolsillo, perfecta sorpresa para todo el mundo (su pareja, pinche, familia y compañeros de trabajo, estudio... en fin, para todo aquel que tenga boca y le guste comer algo dulce y rico) me sorprende que aun así la gente prefiere comprarla hecha.
 Bueno, para desmitificar esa horrible concepción que hacer pasteles es algo complejo y altamente demandante de tiempo, es que decidí comenzar esta pequeña sección de Repostería para Zoquetes.

Esta es una de mis recetas favoritas de galletas. Me han salvado de muchas visitas inesperadas y son perfectas para regalar en Navidad o algún cumpleaños. La receta en sí puede modificarse según los ingredientes que tengas en casa, así que no hay excusa para no hacerlas! Ojalá se animen.

Aquí van los ingredientes.

Antes de familiarizarme con una máquina como éstas, tenía toda la idea de que sería lo más difícil de usar en todo el mundo. Hasta que me lo enseñaron y comprendí que era rdículamente fácil. A pedido del público y con todo el amor, les enseño cómo se usa uno de estos geniales inventos.

Mientras en Berlín estamos teniendo cálidas temperaturas, yo sé que mis queridos lectores de ViviendoSolo están siendo azotados (qué palabra más dramática) por un intenso frío, muy propio del comienzo del invierno.

Y como mucho no puedo hacer desde aquí salvo darles ánimo (¡ánimoo!) se me ocurrió buscar alguna receta invernal deliciosa que llene su hogar de cálidos olorcitos de canela y clavo de olor. Y me di con la sorpresa de que aun no habíamos subido la exquisita receta de Arroz con Leche.
¡Hola mis nerds amados!

Perdonen esto de mi desaparición por todas partes, pero me vino a ver mi madre y, para su llegada, se me ocurrió hacer este queque de chocolate a modo de bienvenida. Esta receta, mis queridos lectores, es muy parecida a la receta del muy famoso queque de plátano que subimos una vez. La diferencia es que no lleva plátanos y hay que agregar dos ingredientes: chips de chocolate y chocolate en polvo. Aquí les digo más de este asunto.

Ahora que se acerca la pascua*, se me ocurrió que podía hacer un queque otoñal de zanahorias con nueces. No tiene nada que ver una cosa con la otra, pero me acordé del conejo que tanto esfuerzo tiene que hacer poniendo huevos por ahí y, tal como se le dejan galletas al viejo pascuero, yo le dejaré queque al conejo.

En fin, el punto es que la receta es demasiado fácil, y no necesitan cosas tan rebuscadas. Ya verán.

Hace calor, ¿no? Sobretodo para los que debemos seguir trabajando entre cuatro paredes de cemento capitalino y envidiamos a los que están de guata al sol en alguna playa o perdidos en algún lago, disfrutando de sus vacaciones. Bueno, para éstos días de sol, calor y cansancio, ¿qué mejor que un delicioso té helado, para refrescarnos y aportarnos la energía necesaria para seguir trabajando, estudiando y siendo productivos en nuestras vidas? Aquí va.

Mi padre, hace muchos muchos años atrás, ganó una beca. Mi hermana mayor y mis padres partieron a Alemania por 8 años, lugar también donde nació mi hermano mayor. De ese viaje resultaron dos cosas: mi nacimiento (nací a penas volvieron a Chile) y miles de libros de repostería alemana.

Así que, crecí entremedio de villancicos navideños en alemán y la maravillosa tradición de hornear y cocinar repostería desde pequeñita. De aquí a la razón de estas galletas: las horneo desde que tengo 11 años y han sido un milagro solucionador de regalos a última hora, cooperaciones para onces e incluso hubo un tiempo en que las vendí en mi colegio para recaudar platita para mi viaje de estudio.

En resumen, son lo máximo. ¡Y lo mejor de todo es que son exquisitas! Aquí les digo cómo se hacen paso a paso, como siempre. Si la pequeña Fran de 11 años podía hacerlas, ¿cómo ustedes no?

Era un jueves antes de almuerzo. Esas horas muertas en que mucho en la pega no hay que avanzar: todos miran el reloj contando los minutos para comer y hasta las tripas del menos goloso suenan en la oficina.

Me hallaba yo con la vista hundida en las pasadas ediciones de la revista nacional Paula, cuando encontré esta maravillosa receta: queque de limón. Tate. Tenía las ganas acumuladas hace varios días de llegar a casa luego de un cansador y largo día de trabajo para perderme entre harina, mantequilla, huevos y vainilla, hornear algo rico y (de paso) sorprender a mi hombre. Ah y sorprender también a mi amiga Monse que me vino a ver en cuanto supo que haría algo rico para la once.

Sin más que agregar, vamos a los ingredientes:

Amo los hotcakes. Y los amo, porque son increíblemente fáciles de hacer aunque parezcan una maravilla culinaria. Siempre que los preparo quedo como reina, y la gente me dice que soy genial, la mejor y que cómo no tengo un programa de cocina en Utilísima. Bueno, la verdad es que nunca me han dicho eso, pero sí quedo como reina.

Si tienen muchos comensales a desayunar, están hartos de las tostadas mañaneras o simplemente es fin de semana y quieren hacer algo especial, esta receta damas y caballeros, es para ustedes.

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