Siempre he sido bastante fanática de la repostería. Y como generalmente le saco pica a la gente de mi twitter con fotos de las cosas que preparo para otros, muchos me han pedido la receta de lo que horneo. Siendo la repostería algo relativamente fácil, relajante, al alcance de cualquier bolsillo, perfecta sorpresa para todo el mundo (su pareja, pinche, familia y compañeros de trabajo, estudio... en fin, para todo aquel que tenga boca y le guste comer algo dulce y rico) me sorprende que aun así la gente prefiere comprarla hecha.
 Bueno, para desmitificar esa horrible concepción que hacer pasteles es algo complejo y altamente demandante de tiempo, es que decidí comenzar esta pequeña sección de Repostería para Zoquetes.

Hoy mi madre me llamó y me pidió que la fuese a ver. "Haré sopaipillas y te puede servir para tu blog". ¿Y cómo no? Los días están fríos, anuncian lluvia para varias regiones de este lindo y alargado país, y su dulce proposición me cayó de pelos.

Mi percepción de las sopaipillas era bastante básica: son ricas, se comen en invierno y es receta que sólo pueden hacer madres o abuelitas. En mi mente éste plato tan típico y popular nacional era complejo y de ciencia avanzada. Error: se sorprenderán de lo fáciles que son de hacer. No se lo pierda, que a mi ya se me hace agua la boca.

Hace un par años atrás la leche de vaca me empezó a caer mal. Esto fue mucho antes de ser vegana: todo esto ocurrió cuando el estrés laboral (el nerviosismo, las pocas horas de sueño y la gran demanda de mis jefes) de la mano de un café, dejaban mi frágil estómago para la historia. 

Entonces de a poco fui investigando otras opciones de lácteos, que no vinieran de la amiga vaca. Como nunca he sido muy fan de la leche de soya (hasta que me recomendaron la leche Silk, que es maravillosa) tenía que encontrar una versión que me gustara e idealmente que pudiese fabricar en casa.

Aquí les cuento como me fue.

Con Ed siempre hemos amado el cuscús, pero últimamente nos hemos hecho adictos a él. Descubrí una forma increíble de prepararlo y todo surgió por una coincidencia.

Mientras en Berlín estamos teniendo cálidas temperaturas, yo sé que mis queridos lectores de ViviendoSolo están siendo azotados (qué palabra más dramática) por un intenso frío, muy propio del comienzo del invierno.

Y como mucho no puedo hacer desde aquí salvo darles ánimo (¡ánimoo!) se me ocurrió buscar alguna receta invernal deliciosa que llene su hogar de cálidos olorcitos de canela y clavo de olor. Y me di con la sorpresa de que aun no habíamos subido la exquisita receta de Arroz con Leche.

Ok, no sé que sucedió pero este brownie dejó la escoba entre mis conocidos, amigos y familiares. Si no pregúntenle a Edo quien se lo comió feliz a todas las horas de comida y formó parte de su pirámide alimenticia por 4 días. (comentario de Edo al momento de editar el texto: sí, es verdad...)

La historia es así: inocentemente, buscaba una linda receta para pasar un lindo rato luego de llegar del trabajo, idealmente tener algo rico para la once experimentar con algo que nunca había hecho antes: brownie.

¿Y qué pasa? Amigos adictos, receta ridículamente sencilla y ya me están convenciendo de que la haga de nuevo. Lo siento lectores, esto debo compartirlo, me lo agradecerán.

¿Se acuerdan de nuestro post La Infantable y Salvadora Tortilla? Creo que nunca habíamos aplicado una receta llevada a tortilla antes, así que ahora les compartiré una de mis favoritas. Puede que tengan el prejuicio de que la acelga es horrible, que la espinaca no tiene sabor y que cómo se me ocurre hacer una tortilla con ingredientes tan puaj. Bueno, si les sirve de consuelo, esta receta la hacía mi madre desde que yo era una pequeña mocosa mañosa y aun así esta receta me volaba la cabeza de lo rica que era. Así que si a una mocosa cascarrabias de ese entonces le gustaba tanto, ¿por qué a ustedes no?

Aquí les doy los ingredientes

Ahora he estado adicta a comer choclo con mantequilla. La receta es tan fácil que ni siquiera debería ser subida al sitio. Pero como enseñamos todo para ser un experto en el cómo-vivir-solo, aquí va:

Amo esta receta. Si bien la compota es conocida como un postre más otoñal, esta receta es perfectamente hacible en primavera-verano. Créame no más: un ratito de esta dulce compota al refrigerador y violá! Un snack saludable y fresco para estos días de verano que se aproximan.

¿Y hablemos de la canela? ¿Es muy pronto para mencionar Navidad? Este postre dejará un bello y hogareño aroma a canela y clavo de olor hasta en el más inhóspito de los hogares. ¿No me cree? 

Ayer teníamos el panorama perfecto: yo venía llegando de un día agotador en el trabajo, a Edo se le ocurrió descargar un documental y los dos (por fin) teníamos tiempo para disfrutar de la tranquilidad. El problema es que justo estábamos en esos días en que nada en el refrigerador era muy motivante para comer y queríamos hacer algo rico y fácil que acompañara nuestro panorama. Y ahí se me prendió la ampolleta: pizza.

Como estamos tratando de ahorrar, se nos ocurrió hacer la pizza nosotros mismos. De mucho buscar por internet llegué a una receta para masa de pizza en la web de revista Paula, así que todos los créditos se van para allá ya que la masa es increíblemente fácil y (de verdad) rápida de hacer.

Si quieres ahorrar e igualmente comer rico, sorprender a comensales o innovar en la masa de pizza tradicional, ¡este post es para tí!

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