Café y mantequilla, ambos irremplazables, creo que son los placeres más culposos de mi dieta cotidiana, así es que cuando vi esta receta original de la Nigella Lawson, me enamoré perdidamente. Los dos ingredientes juntos en perfecta armonía. Simplemente brillante.

A pesar de mi admiración por las recetas de Nigella, creí necesarios algunos cambios, mínimos pero cambios al fin y creo haber logrado lo que quería. Ojalá lo disfruten tanto como yo.

Amo esta receta de galletas. Mi madre religiosamente se pide 2 días de vacaciones antes de Navidad y se la pasa todo el día horneando estas deliciosas galletas en su casa. La tradición partió un año en que mi familia fue brutalmente azotada por una crisis económica y mi madre sin ni un peso para dar regalos, se le ocurrió hacer una bolsa de galletitas por cada familia. Hoy la tradición sigue en pie y sus galletas son esperadas con ansias.

Así que amigo mío, lector fiel, si usted es de los muchos con pocos pesos, pero quiere hacer un bello regalo hecho a mano; o por el contrario va de visita a casa de un familiar para estas fiestas y no quiere llegar con las manos vacías, esta receta es especial para regalar o recibir a nuestros seres queridos.

Manos a la obra!

El verano es inminente. Vengo llegando de una reunión y aun me cuesta creer el calor que hace allá afuera (al menos aquí en Santiago, suertudos los del sur).

Llegué a casa y se me antojó un helado hecho por mí. Cuando lo hagan no van a creer lo rico que es y tampoco van a creer los ingredientes que usé.

Era un jueves antes de almuerzo. Esas horas muertas en que mucho en la pega no hay que avanzar: todos miran el reloj contando los minutos para comer y hasta las tripas del menos goloso suenan en la oficina.

Me hallaba yo con la vista hundida en las pasadas ediciones de la revista nacional Paula, cuando encontré esta maravillosa receta: queque de limón. Tate. Tenía las ganas acumuladas hace varios días de llegar a casa luego de un cansador y largo día de trabajo para perderme entre harina, mantequilla, huevos y vainilla, hornear algo rico y (de paso) sorprender a mi hombre. Ah y sorprender también a mi amiga Monse que me vino a ver en cuanto supo que haría algo rico para la once.

Sin más que agregar, vamos a los ingredientes:

Ahora que se acerca la pascua*, se me ocurrió que podía hacer un queque otoñal de zanahorias con nueces. No tiene nada que ver una cosa con la otra, pero me acordé del conejo que tanto esfuerzo tiene que hacer poniendo huevos por ahí y, tal como se le dejan galletas al viejo pascuero, yo le dejaré queque al conejo.

En fin, el punto es que la receta es demasiado fácil, y no necesitan cosas tan rebuscadas. Ya verán.

Esta torta es ideal para esos días en que uno realmente sueña con sumergirse en una tina de chocolate. De escencia pecaminosa y adictiva, ésta preparación satisface cualquier antojo de azúcares, grasas y chocolate, por lo tanto, si está en modo dieta para los calores que ya se instalan en ésta zona del hemisferio, deje de leer inmediatamente. Si no, lo invito a embetunarse, raspar el bowl con restos de masa y disfrutar de uno de los placeres máximos de ésta vida.

La idea de preparar esta receta viene desde hace varias semanas atrás. Hoy en Berlín acaba de nevar por primera vez este año, así que creo que los animos de hornear estan a flor de piel. 

Aun recuerdo la primera vez que hice esta receta hace un año atrás: era mi primera vez preparando un pan de pascua e investigar cuál era la mejor receta no fue sencillo. Las recetas que merodean en mi familia son recetas bastante complejas de hacer; muchas de ellas deben prepararse desde el día anterior y otras son realmente sofisticadas, tienen ingredientes costosos o que no se encuentran en un supermercado vecino.

Después de mucho buscar, creo que di en el clavo.

Ok, no sé que sucedió pero este brownie dejó la escoba entre mis conocidos, amigos y familiares. Si no pregúntenle a Edo quien se lo comió feliz a todas las horas de comida y formó parte de su pirámide alimenticia por 4 días. (comentario de Edo al momento de editar el texto: sí, es verdad...)

La historia es así: inocentemente, buscaba una linda receta para pasar un lindo rato luego de llegar del trabajo, idealmente tener algo rico para la once experimentar con algo que nunca había hecho antes: brownie.

¿Y qué pasa? Amigos adictos, receta ridículamente sencilla y ya me están convenciendo de que la haga de nuevo. Lo siento lectores, esto debo compartirlo, me lo agradecerán.

¡Hola mis nerds amados!

Perdonen esto de mi desaparición por todas partes, pero me vino a ver mi madre y, para su llegada, se me ocurrió hacer este queque de chocolate a modo de bienvenida. Esta receta, mis queridos lectores, es muy parecida a la receta del muy famoso queque de plátano que subimos una vez. La diferencia es que no lleva plátanos y hay que agregar dos ingredientes: chips de chocolate y chocolate en polvo. Aquí les digo más de este asunto.

Amo esta receta. Si bien la compota es conocida como un postre más otoñal, esta receta es perfectamente hacible en primavera-verano. Créame no más: un ratito de esta dulce compota al refrigerador y violá! Un snack saludable y fresco para estos días de verano que se aproximan.

¿Y hablemos de la canela? ¿Es muy pronto para mencionar Navidad? Este postre dejará un bello y hogareño aroma a canela y clavo de olor hasta en el más inhóspito de los hogares. ¿No me cree? 

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