EN EL CAPÍTULO ANTERIOR: Nuestro protagonista se marchó de Santiago y volvió a su departamento en Nueva York, dispuesto a, de una vez por todas, hablar con su compañera de hogar. Pero mayúscula fue su sorpresa al encontrarse a otra chica en el departamento. Acto seguido, comenzó una lluvia de meteoritos que acabó destrozando todos los Starbucks y farmacias. Nada de valor se perdió ese día.

- ¿Y qué cara pusiste?
- ¿La misma de siempre?
- O sea, cara de maricón.
- Sí, me descubriste. ¿Cómo lo haces?
- Pero en serio, ¿de dónde salió?
Leer
EN EL CAPÍTULO ANTERIOR: Nuestro siempre intenso protagonista vuelve de su "camping" familiar, sale con Sofía, se encuentra con Silvano, el futuro actor revelación de este país, luego le escribe a Lisa que deben hablar cuando llegue a casa y termina siendo fulminado por una ráfaga de fuego expulsada por un robot gigante en medio de una pelea contra criaturas submarinas.

- He pensado mucho en ti.

Con estas palabras, mi madre revolvió su té y se sentó al lado mío, en la cocina. Se hizo un silencio como esos en que uno sabe que debería decir algo.

- Yo también he pensado mucho en mí.
- ¿Quién te enseñó a decir tantas tonterías?
Leer
EN EL CAPÍTULO ANTERIOR: Nuestro protagonista salió con una chica que no era un monstruo disfrazado, luego se fue de vacaciones junto a su padre, sus hermanos se sumaron después y ahora está aprendiendo carpintería barroca y a cantar motetes renacentistas.

Estaba un poco borracho. Mis hermanos habían traído cervezas. Nos pusimos a conversar y a tomar aunque mi papá no puede beber, pero mi hermano le pasó uno de sus cigarros que dan risa y vi fumar a mi padre por primera vez y nos reímos y bebimos un poco más y se hizo tarde y de pronto todo era como un comercial noventero de MTV, en el cual nada tiene mucho sentido pero lo pasas bien. Nos encontrábamos todos durmiendo en la misma habitación, como un campamento decadente de boy scouts. Era una pieza acondicionada con cuatro camas dispuestas en dos camarotes. Yo siempre duermo arriba, a pesar que me da miedo caerme. No tengo idea por qué hago eso. Siempre que hay que elegir camas escojo al final y me toca arriba y ya estoy acostumbrado. Bueno, el asunto es que estaba un poco borracho y pensando en lo que me había dicho mi padre. Eso de qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida. Estaba acostado y viendo el techo porque era la hora de la noche en que estás por quedarte dormido y empieza el carnaval del cerebro, con imágenes de lo que hiciste en el día, recuerdos caóticos, discusiones, las peores vergüenzas de tu vida y un par de chistes que no tienen gracia. Todo eso te bombardea antes de que el cerebro se apague. A pesar que me moría de ganas, no tomé mi celular. Lo había apagado. Aprendí mi lección.
Leer
  • Destacados
  • Tags

bannerfrannerd2

Viviendosolo.cl 2013

Todos los derechos reservados 

Un proyecto de Francisca Meneses y Eduardo Pavez

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Super amigos

Membrana Estudio

Soy Nuevo

User Registration