15 Jul

convivir con fumadores

A pesar de que fumo desde hace más de diez años, no soy un fumador compulsivo. He pasado por etapas. Altos y bajos, que le dicen. Hubo un tiempo en que me fumaba una cajetilla diaria en períodos de stress, ahora he bajado a dos cigarrillos diarios... o incluso ninguno. Puedo pasar una semana sin fumar y no tengo problemas. Incluso he pasado hasta seis meses sin hacerlo, pero vuelvo. ¿Por qué? Digamos que me entretiene y me gusta. Soy, en otras palabras, un fumador no compulsivo, pero sí activo... si es que ello existe o tiene alguna relevancia.


Claro, comparado con casos extremos no estoy tan mal: conozco gente que duerme con el cenicero al lado de la cama. O que, apenas se despierta, lo primero que hace es prender un cigarro. Yo no puedo, ni me interesa hacerlo. En parte porque, bueno, no me gustaría echarle humo a mis pulmones apenas abra los ojos y porque soy conciente del daño que hace fumar. No vivo en el mundo de Mad Men donde fumar es saludable.

Cuando nos fuimos a vivir con Fran, ambos fumábamos en cantidades normales (un pucho después de almuerzo o en la noche). Sin embargo, ella lo dejó y ello implicó que las reglas de la casa cambiaron: por respeto a ella ya no podía encender un cigarro en el living o en mi pieza de trabajo, porque inevitablemente dejará olor en todo el departamento. A eso hubo que sumarle el hecho que ambos trabajamos desde la casa, así que debí romper ese hábito de fumar mientras trabajaba. No fue fácil, pero se pudo.

Desligar la acción de fumar del trabajo hizo que fumara menos y me ahorró dinero en cajetillas. Esto permite que, también, el departamento huela más limpio y no se convierta en un lugar desagradable para que no-fumadores visiten.

Ahora que vivimos en un quinto piso sin ascensor, la única opción para fumar involucra bajar interminables escaleras, estar solo durante diez minutos y subir los cinco pisos, agotado y pasado a cigarro. No es la mejor opción y ello hace que cada vez fume menos. Claro que es positivo (admitamos que echar humo es un mal hábito y es dañino), y significa que a veces en vez de bajar, prefiero quedarme en casa, cómodo.

Por todo esto, el proceso de compartir con alguien que no fuma no ha sido complejo, pero hay casos en que dos personas conviven y uno no puede dejar de fumar y el otro no puede soportar el olor. ¿Cómo conciliar ello?

1.- Siempre la clave está en el respeto. Escuchar al otro y sus necesidades involucra hacerlas parte de mis propias necesidades, pues quiero que el otro esté bien, de igual manera que yo.

2.- Acordar espacios. Por ejemplo, si un fumador compulsivo necesita fumar en casa, es posible acordar un espacio para hacerlo sin tener que salir del departamento, por ejemplo, su habitación, siempre y cuando tenga la ventana abierta para que el olor no invada todo el departamento.

3.- Si no se pueden acordar espacios, no sería mal momento para tratarse. ¿Es tan necesario que no puedes dejar de hacerlo? ¿Es tan vital que no puedes convivir con otro ser humano si no tienes un cigarro encendido en la boca? A muchos fumadores no les gusta, pero el tabaquismo es una enfermedad y si está mermando tus relaciones personales, es hora de hacerle frente.

Personalmente, no he tenido grandes dramas, porque suelo dejar mis vicios estacionados, pero me interesaría conocer sus experiencias y cómo han sorteado el problema. ¿Han tenido alguna mala experiencia a respecto? ¿Han convivido con una pareja o amigo y el cigarrillo se ha convertido en un tema de convivencia que afecta la relación?

Edo

Comentarios

Nazaret15-07-2014 23:24
En mi casa sólo yo fumo así que salgo a la puerta para poder fumar.
Tal como indica el post, la base de todo es el respeto a los que no son fumadores. Así como también respetar las reglas que hay en hogares ajenos...
En los personal, prefiero no fumar dentro de las casas, pues el olor permanece y se adhiere a las cortinas o la ropa y la cosa se pone desagradable.
-1Responder
Isabellais16-07-2014 02:00
Mi pololo fuma, yo no. Él también tiene días que fuma mucho y otros nada. El fuma en la ventana de la pieza y aún así me carrga. Me carga el olor a cigarrillo, me duelen los ojos, me da alergia y me da dolor de cabeza. Algunas veces discutimos por lo mismo, porque aunque fume en la ventana igual entra el olor y después cuesta un mundo que se ventile la casa muriendo de frío. Trato de tratar de entenderlo, pero a él (creo yo) le da lo mismo cuidar su salud y eso me preocupa. En fin, cada vez me siento más sola en el mundo de los no fumadores, de 10 amigos que tengo 8 fuman, y todos salen y me quedo sola adentro esperando, no entiendo como les gusta fumar, que les encante el olor a tabaco...
+7Responder
fran16-07-2014 08:37
Ay nerd, me pasa lo mismo que a ti. Yo siempre me quedo sola en el depa cuando todos salen a fumar :cry: Pero mucho sentido no tiene que fumen todos afuera de la ventana porque siempre SIEMPRE el humo entra. Incluso cuando teníamos balcón pasaba! :o
+2Responder
Isabellais22-07-2014 14:45
jajajaj sii igual entra el humo un poco. Pero igual es la media paja salir para fuera y con el friiio que hace, mi pololo me mira feo xD
-1Responder
riskalee16-10-2014 02:56
Oh, esto del pucho es un drama para mi. Fumé harto tiempo, pero lo dejé sin mayores inconvenientes. El problema es que TODO el mundo fuma, y le importa un pico si a ti te molesta. Todos mis amigos son fumadores mega compulsivos y debo aguantar su humo, porque soy minoría (por no decir, la única). Cuando es invierno y salimos a tomar algo, tengo que cagarme de frío en la terraza, porque ni pensar que nos sentemos adentro del local y los demás salgan a fumar afuera, IMPOSIBLE. Así que estoy cagá! Ay! Me siento tan desvalida! :cry: :cry:
+3Responder
Escribir un comentario


Código de seguridad


Refescar

  • Destacados
  • Tags

bannerfrannerd2

Viviendosolo.cl 2013

Todos los derechos reservados 

Un proyecto de Francisca Meneses y Eduardo Pavez

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Super amigos

Membrana Estudio

Soy Nuevo

User Registration