Siempre me molestó la preocupación de mi madre para que apagara las luces luego de salir de mi pieza. Me parecía medio exagerado y tonto. Lo mismo con las duchas largas o tener el agua corriendo a la hora de lavar la loza.

PERO (el gran y gordo 'pero') cuando me fui a vivir sola, esa percepción cambió rápidamente. Como viví 21 años con mi madre bajo el régimen de "si no se usa, apágalo/ciérralo", cuando tuve que ponerme en plan de ahorro, no me costó mucho entrar en esta sintonía.

Personalmente, no soy de los que se visten en el baño. Después de ducharme, sin importar cuándo me seque, si me visto en el baño, siento que quedo húmedo y me desagrada la sensación. Pero no porque a mí no me guste, significa que no tengo algo que aportarle a quienes sí lo hacen.

¿Cómo han estado, queridos lectores y lectoras? Hoy les tenemos un consejo rebueno para desinfectar sus paños y esponjas. Este consejo se lo robé a mi prima Cris (doctora, quien ha escrito antes para viviendosolo sobre el resfrío , sobre el dolor de estómago parte uno y, obviamente, sobre el dolor de estómago parte dos) y en vista que sus consejos siempre han funcionado de maravilla, decidí compartirlo con ustedes.

Si bien hemos hablado antes de cómo desinfectar paños de cocina (por si no se acuerda, este es el link), creo que este método es mucho más sencillo e igualmente efectivo. No lo podrá creer. Fue como magia y locura.

16 Ene

El aseo post-carrete

Categoría: Hogar
Es el día siguiente. Inauguraste tu departamento con bombo y platillo. Lamentablemente, el cansacio (o la curadera) te dejó harto mal y dejaste el orden para el día siguiente, así que ahora debes soportar el terrible olor a cigarro, alguno que otro vaso derramado en el piso, un torbellino que pasó por tu baño (dejando a veces desagradables sorpresas) y tu cocina deja mucho que desear. Como no estaremos ahí para darte una mano, te damos a cambio unos útiles consejos para esa desagradable mañana.
Este es un post que nos pidieron que volviéramos a subir, es una colaboración de Lia Bucci.

La sucesión de hechos es más o menos así: empiezas a trabajar, te parece que tu sueldo es suficiente para vivir en forma independiente, sacas cuentas a la rápida, y te embarcas en la loca y apasionante aventura de vivir solo (o en pareja). El drama comienza cuando a los pocos meses te enfrentas a una realidad horrible: tu sueldo (o el de ambos) no alcanza para tanto como creías en un comienzo.

¿Qué hacer? ¿Cómo organizarse?
18 May

Guia para Colgar la Ropa

Categoría: Ropa

Una cosa de la que no me di cuenta al momento de arrendar el departamento en el que estoy es mi loggia. Si leyó detenidamente el post de "En qué cosas debo fijarme a la hora de escoger un departamento" no cometerá el mismo error que yo. Mi loggia es diminuta. Cabe la lavadora, y nada más. Debido a eso, como no tengo espacio para colgar ropa, mi departamento se convierte en un campamento gitano lleno de ropa mojada y sábanas húmedas sobre sillones, las sillas de comedor y lámparas.

Entonces, querido lectorcillo de este blog sencillo, si tu departamento es pequeño, sufres de no acceder a una secadora decente o simplemente desconoces de un buen método para secar bien tu ropa (en cualquier estación del año) este post va dedicado a su merced.

Antes de irnos a vivir de manera independiente, solemos tener experiencias viviendo con amigos. Experiencias de vacaciones, fines de semana o alguna situación similar. Y es un clásico que, al terminar el tiempo en que están todos juntos alguien dice "Sería muy entretenido si viviéramos todos juntos". Pero claro, del dicho al hecho...

Recuerdo que hace un tiempo atrás escribí un post acerca de por qué era tonto secar la loza después de lavarla, que es una pérdida de tiempo porque, al fin y al cabo, esperas un par de horas y todo se seca solo ¿cierto?

No se preocupen nerds, nada de eso ha cambiado; sigo pensando que secar la loza después de lavarla es algo que no va conmigo.

Pero últimamente es algo que me he visto hacer bastante. Sí, chocantes revelaciones. Lo sé.
Amo a mi familia. Ahora estoy lejos por motivos de distnacia, pero antes venían a verme cada cierto tiempo y cuando lo hacían, siempre me ponía nerviosa (aunque sean muy relajados). Y esto es porque me gustaba que se sintieran bien atendidos, que comieran rico y que vieran que no vivo en la miseria (o al menos fingir que no es así).

Lo bueno es que ya con el tiempo he aprendido un par de cosas. Mis primeras veces fueron desastrosas, por eso querubines, entusiastas lectores de este sencillo blog, aquí les doy mis datos y consejos para cuando venga a visitarte la familia.

1. Que no cunda el pánico. Sea la familia de tu novia/o o la tuya, esto siempre debe tratarse desde un lado "familiar": es decir, confianza, buena onda y como algo ameno. Si piensas que ellos irán a juzgar tu hogar, estás acabado: te fijarás en todos los detalles, harás aseo cuatro veces, estarás nervioso toda la velada y sudarás como nunca. Y eso, querido mío, nunca es buena opción. ¿Solución? Estar relajado, aquí todos vienen a comer rico y pasar un buen rato, no a mirar la mancha en tu alfombra.

2. Ordenar lo justo y necesario. No te mates dejando tu departamento cien por ciento limpio e inmaculado. ¿Y esto porqué? Simple: si lo haces la primera vez, te verás obligado a hacerlo siempre. Presenta tu departamento tal y como es, pero un poco más limpio que de costumbre. ¿Qué ordenaremos entonces? Acomoda los cojines de los sillones, pasar paño de sacudir en los muebles y/o sacar ropa y zapatillas del living-comedor.

3. Música. De un ambiente con silencios incómodos o con los molestos ruidos de ciudad a una música de fondo hay un simple y gran paso. Con la distancia de pocos clicks podemos hacer un ambiente altamente grato para conversar y compartir un cafecito. ¡Y es más simple de lo que creen! Ingresen a Grooveshark y programen una lista de música con Astrud Gilberto, un buen jazz como los chilenos Nahuel Jazz Quartet, grupos como Holden o, mi favorita, Billie Holiday. Con eso serán unos campeones, y quizás consigan convertir un sencillo pan con mantequilla en un sofisticado bocado francés.

4. Ser buen anfitrión. Atienda bien a sus comensales, pero sin estar metido en la cocina o de aquí para allá todo el tiempo. Esto es un reto, pero se puede conseguir: adelantar lo que los invitados quieren, antes de que ellos lo pidan, pero sin perderse las conversaciones, chistes y anécdotas. Y este era el error que más cometí en mis primeras oportunidades: como quería que todo estuviese perfecto, me perdía de todo y ponía nerviosos a mis invitados. Mega mal. No lo haga.

5. Autoservicio. Como mi comedor es pequeño (solo caben cuatro personas sentadas) y mi familia es algo numerosa, debo hacer que toda comida sea para consumir de pie o sentado en el sillón. Así pues, me olvido de cualquier cosa que necesite cubiertos o que sea muy aparatosa. Lo que hago: pongo la mesa de comedor en una esquina y las sillas las reparto en el living. En la mesa pongo todo: tazas, cubiertos, servilletas, platos pequeños, tés, café, azúcar, pancitos, palta, mantequilla, etc. Al llegar aviso "oye, esto es autoservicio". Fin. No hay problemas. Cuando alguien quiere algo, va, se sirve y se vuelve a sentar en su puesto. De vez en cuando hay que traer más agua caliente. Nada más.

6. La forma más efectiva de hacer que la gente lo pase bien es que se relajen y entren en confianza. Al llegar nunca está demás decirles: "oye, ahí está el baño cualquier cosa" ó "siéntanse como en su casa". Comprobado, todos se relajan. Así, aunque sepan que no es su casa, hay un anfitrión relajado y buena onda.

7. El baño. Ah, ese tema. Podría escribir un libro acerca de los baños ajenos. Pero, como esta no es la ocasión, escribiré un par de cosas que usted debería hacer: todos sabemos que no hay nada peor que baño ajeno así que si podemos hacer más amena la ida de algún familiar o amigo, mucho mejor. Ten siempre en el baño de visitas alguno que otro desodorante ambiental, toalla limpia de mano, y chequea de vez en cuando si se necesita cambiar el papel higénico.

8. Si los días están más tibios, habilita la terraza (si es que tienes una) para quien quiera fumar o simplemente para hacer otro ambiente. Si la terraza es grande, quizás sería una buena idea hacer la reunión afuera, ¿no?

¡Y eso es todo amigos! Con el tiempo cada vez se perfecciona más este maravilloso arte de atender gente. Recuerda siempre agradecer la visita de todos, ahí quedarán como dioses.

¿Alguien quiere aportar con un consejo o con una vergonzosa anécdota?

Inhala, exhala, inhala, exhala. Son los últimos alientos que nos acercan al fin de año.

Aunque todos digan "este año se me pasó volando" (y puede que sea así), debemos recordar que somos nosotros los que hicimos que así fuera. Y eso también debido al stress de cada día, el exceso de trabajo, horas eternas perdidas en los tacos, etc.

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Fuera de tu hogar

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Octubre 8, 2014

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