Personalmente, no soy de los que se visten en el baño. Después de ducharme, sin importar cuándo me seque, si me visto en el baño, siento que quedo húmedo y me desagrada la sensación. Pero no porque a mí no me guste, significa que no tengo algo que aportarle a quienes sí lo hacen.

Recuerdo que hace un tiempo atrás escribí un post acerca de por qué era tonto secar la loza después de lavarla, que es una pérdida de tiempo porque, al fin y al cabo, esperas un par de horas y todo se seca solo ¿cierto?

No se preocupen nerds, nada de eso ha cambiado; sigo pensando que secar la loza después de lavarla es algo que no va conmigo.

Pero últimamente es algo que me he visto hacer bastante. Sí, chocantes revelaciones. Lo sé.
La decisión de irte a vivir con tu pareja es algo que, definitivamente, cambia la vida de ambos. Ahora todas las decisiones son de a dos: ¿Qué plumón compramos? Hay que llamar al gásfiter, ¿lo llamas tú o yo? ¿Hagamos la lista del super?, y así hay miles de cosas en la vida en pareja que se deciden entre dos...

Hace unos días nos llegó un mail de una amable lectora (¡Carla Cruz Díaz, un saludo!), que nos dejó un dato muy interesante para cuando queramos hacer preparaciones de bebidas calientes, pero no tengamos un contenedor especial para ello...

Siempre que estoy en plan de ahorro me pongo en "modo marca genérica", que es simplemente, preferir las marcas asociadas a los mismos supermercados en vez de comprar famosas o conocidas marcas.

Esto es quizás una de las cosas que más me ha costado a la hora de ahorrar mis nerds. Y es porque, tontamente, siempre he tenido la percepción que comprando los productos con marcas, estoy pagando por algo de alta calidad o que me asegurará un súper-buen desempeño a la hora de cocinar o limpiar.
Cuando organizas un carrete en casa, lo peor no siempre es la montaña de loza sino que muchas veces son los olores que sobreviven al post carrete lo que llega a ser, incluso, más molesto. Al día siguiente el ambiente queda impregnado con olor a cigarro que mezclado con olor a comida y alcohol, lo cual sólo termina por aumentar lo mal que te sientes.

¿Cómo poder solucionar este problema? Mi primera idea fue atacar el inconveniente desde el origen. Mantener una corriente de aire apoyada con un ventilador parecía una buena idea, pero luego de un rato el ventilador se encargaba de esparcir las cenizas y la corriente mataba de frío a mis invitados.

Luego descubrí unos spray anti-tabaco en el supermercado, pero funcionaron muy poco. Luego de probar con todas las marcas me di cuenta que para poder opacar un poco el olor, debía echar bastante spray y el producto se gastaba muy rápido. Además, básicamente, cambiaba el olor que había por otro más agradable, pero no lo eliminaba.

Conversando con una amiga me comentó que había leído alguna vez que el vinagre podría eliminar hasta los olores más fuertes y que no dejabas la casa oliendo a ensalada. Hay dos formas de poder ocupar las bondades del vinagre blanco, yo he probado sólo la segunda con resultados bastante buenos. Dice así:

Pon a calentar una olla con agua y cuando comience a hervir añade un chorrito de vinagre blanco. Luego deja que la solución ebulla por unos diez minutos con la olla tapada y, finalmente, deja la olla en las habitaciones donde quieras eliminar el olor. Un poco más simple pero también muy efectivo, es untar un paño en vinagre blanco y luego paséate por toda la habitación. El olor a vinagre eliminará el olor por completo.

Otras soluciones que también podrían ayudar son colocar pequeños recipientes con café de grano en la habitación, también funciona con carbón. Estas son las soluciones caseras, aunque si tu problema te sobrepasa y estas dispuesto a invertir dinero, siempre existirán esas máquinas llamadas purificadores de aire, que pueden salvar tu olfato. O claro, puedes enviar a todos a fumar al patio y morirse de frío... siempre es una opción.

¿Han probado alguna de estas soluciones? ¿Funcionaron?
Si ya dejaste de estudiar, tienes mas de veinticinco años y recibes un sueldo, entonces para el sistema te has convertido automáticamente en una persona que se puede valer por si sola, por ende, no podrás seguir siendo carga médica de nadie. A continuación te daremos una visión general de en qué fijarte al escoger una isapre. No te confundas: no te diremos en este artículo qué isapre es "mejor", pues todas las experiencias son diferentes y lo que es bueno para unos, puede ser pésimo para otros.
Siempre me molestó la preocupación de mi madre para que apagara las luces luego de salir de mi pieza. Me parecía medio exagerado y tonto. Lo mismo con las duchas largas o tener el agua corriendo a la hora de lavar la loza.

PERO (el gran y gordo 'pero') cuando me fui a vivir sola, esa percepción cambió rápidamente. Como viví 21 años con mi madre bajo el régimen de "si no se usa, apágalo/ciérralo", cuando tuve que ponerme en plan de ahorro, no me costó mucho entrar en esta sintonía.

Todo el mundo debería saber cómo pintar una pared. Pero yo nunca me había hecho la idea de pintar algo salvo los cuadritos que hago en óleo de vez en cuando...

Pintar en sí no es ninguna ciencia exacta. Vas a una ferretería y compras pintura. Si no sabes mucho (como yo) pide asesoría de un vendedor que ojalá de buena gana de explique cómo es el funcionamiento de cada pintura y qué es lo que necesitarás para llevar a cabo tu cometido.

Si no eres un masoquista que disfruta con las tareas aburridas del hogar, de seguro eres como el noventa por ciento de la población que odia lavar la loza. Y hay un elemento de "la loza" que es el más detestable: los cubiertos.
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