Es la verdad. Me cuesta.

Y a pesar de que cuando chica nunca tuve severos problemas de concentración, el asunto se ha manifestado desde que me fui a vivir sola.
Si no eres un masoquista que disfruta con las tareas aburridas del hogar, de seguro eres como el noventa por ciento de la población que odia lavar la loza. Y hay un elemento de "la loza" que es el más detestable: los cubiertos.
Siempre me molestó la preocupación de mi madre para que apagara las luces luego de salir de mi pieza. Me parecía medio exagerado y tonto. Lo mismo con las duchas largas o tener el agua corriendo a la hora de lavar la loza.

PERO (el gran y gordo 'pero') cuando me fui a vivir sola, esa percepción cambió rápidamente. Como viví 21 años con mi madre bajo el régimen de "si no se usa, apágalo/ciérralo", cuando tuve que ponerme en plan de ahorro, no me costó mucho entrar en esta sintonía.

¿Cómo han estado, queridos lectores y lectoras? Hoy les tenemos un consejo rebueno para desinfectar sus paños y esponjas. Este consejo se lo robé a mi prima Cris (doctora, quien ha escrito antes para viviendosolo sobre el resfrío , sobre el dolor de estómago parte uno y, obviamente, sobre el dolor de estómago parte dos) y en vista que sus consejos siempre han funcionado de maravilla, decidí compartirlo con ustedes.

Si bien hemos hablado antes de cómo desinfectar paños de cocina (por si no se acuerda, este es el link), creo que este método es mucho más sencillo e igualmente efectivo. No lo podrá creer. Fue como magia y locura.

Si tienen trabajos artísticos o que exigen ser "creativos" diariamente, de seguro comprenderán esto...
Cuando organizas un carrete en casa, lo peor no siempre es la montaña de loza sino que muchas veces son los olores que sobreviven al post carrete lo que llega a ser, incluso, más molesto. Al día siguiente el ambiente queda impregnado con olor a cigarro que mezclado con olor a comida y alcohol, lo cual sólo termina por aumentar lo mal que te sientes.

¿Cómo poder solucionar este problema? Mi primera idea fue atacar el inconveniente desde el origen. Mantener una corriente de aire apoyada con un ventilador parecía una buena idea, pero luego de un rato el ventilador se encargaba de esparcir las cenizas y la corriente mataba de frío a mis invitados.

Luego descubrí unos spray anti-tabaco en el supermercado, pero funcionaron muy poco. Luego de probar con todas las marcas me di cuenta que para poder opacar un poco el olor, debía echar bastante spray y el producto se gastaba muy rápido. Además, básicamente, cambiaba el olor que había por otro más agradable, pero no lo eliminaba.

Conversando con una amiga me comentó que había leído alguna vez que el vinagre podría eliminar hasta los olores más fuertes y que no dejabas la casa oliendo a ensalada. Hay dos formas de poder ocupar las bondades del vinagre blanco, yo he probado sólo la segunda con resultados bastante buenos. Dice así:

Pon a calentar una olla con agua y cuando comience a hervir añade un chorrito de vinagre blanco. Luego deja que la solución ebulla por unos diez minutos con la olla tapada y, finalmente, deja la olla en las habitaciones donde quieras eliminar el olor. Un poco más simple pero también muy efectivo, es untar un paño en vinagre blanco y luego paséate por toda la habitación. El olor a vinagre eliminará el olor por completo.

Otras soluciones que también podrían ayudar son colocar pequeños recipientes con café de grano en la habitación, también funciona con carbón. Estas son las soluciones caseras, aunque si tu problema te sobrepasa y estas dispuesto a invertir dinero, siempre existirán esas máquinas llamadas purificadores de aire, que pueden salvar tu olfato. O claro, puedes enviar a todos a fumar al patio y morirse de frío... siempre es una opción.

¿Han probado alguna de estas soluciones? ¿Funcionaron?
01 Jul

Cómo cuidar tus libros

Categoría: Hogar
Adoro los libros. Es lo primero que debo decirles.
Siempre que estoy en plan de ahorro me pongo en "modo marca genérica", que es simplemente, preferir las marcas asociadas a los mismos supermercados en vez de comprar famosas o conocidas marcas.

Esto es quizás una de las cosas que más me ha costado a la hora de ahorrar mis nerds. Y es porque, tontamente, siempre he tenido la percepción que comprando los productos con marcas, estoy pagando por algo de alta calidad o que me asegurará un súper-buen desempeño a la hora de cocinar o limpiar.

Te han dado una semana de vacaciones en la pega y es el momento de largarte. Ah, es ahí cuando recuerdas todas las cosas que dependen de ti en el hogar. ¿Te acuerdas de esas plantas que compraste cuando recién te fuiste a vivir por tu cuenta? Sí, esas plantas que casi se han muerto porque olvidas regarlas. Esas mismas. Si te vas una semana y nadie las cuida, esta vez sí que se van a morir. ¿Y qué hay de esa mascota que tanto quieres? Alguien debe alimentarla.

Entonces, ¿qué se hace? ¿Con quién dejas la casa ahora que no estarás presente?

Tranquilos, camaradas. Aquí hay un par de consejos a seguir para que tu hogar no se convierta en una zona de desastre luego de una semana de ausencia de tu parte.

Recuerdo que hace un tiempo atrás escribí un post acerca de por qué era tonto secar la loza después de lavarla, que es una pérdida de tiempo porque, al fin y al cabo, esperas un par de horas y todo se seca solo ¿cierto?

No se preocupen nerds, nada de eso ha cambiado; sigo pensando que secar la loza después de lavarla es algo que no va conmigo.

Pero últimamente es algo que me he visto hacer bastante. Sí, chocantes revelaciones. Lo sé.
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